
Cielo nocturno nublado (Freepik)
Se suele decir que el “accesorio” más imprescindible para que una noche de observación astronómica visual o de astrofotografía resulte realmente exitosa es... un cielo claro. Y ciertamente, la visión de un objeto débil o la captación en fotos de un planeta o de los cráteres lunares va a tener una dependencia enorme no sólo con las capacidades y calidad del equipo que empleemos sino con las condiciones atmosféricas y del entorno que nos encontremos durante las horas que le dediquemos a nuestra actividad astronómica en cada noche.
Tres son los principales parámetros a tener en cuenta:
1. Condiciones meteorológicas: principalmente nubosidad y/o aerosoles de partículas sólidas, humedad del aire, temperatura y viento.
2. Turbulencia del aire, asociada casi siempre cuando la aplicamos a la visión por telescopio al parámetro denominado “Seeing” (en inglés, simplemente “visión” o “visibilidad”). Aunque parece un término muy amplio, normalmente se usa específicamente relativo a la turbulencia, y no a otras cualidades de la atmósfera como pudiera ser la transparencia.
3. Contaminación lumínica, por cercanía de fuentes luminosas artificiales que pueden eliminar el contraste de un cielo oscuro y por ello disminuir la visibilidad de los objetos celestes.