
Cometa C/2020 F3 Neowise (foto: Miroslav Druckmüller). Las colas de polvo de los cometas pueden generar lluvias de estrella si la Tierra las atraviesa.
Las partículas errantes por el espacio que se precipitan sobre la Tierra pueden tener un origen cometario: se trata en ese caso de polvo de aspecto esponjoso presente en un cometa, que ha sido arrancado del mismo por la presión del viento solar en su trayectoria de acercamiento al sol. También es posible un origen asteroidal: existen asteroides que a veces presentan un comportamiento parecido, ya sea por choque con otros cuerpos o por otras causas, liberando desde partículas microscópicas a fragmentos de roca más grandes.
En algunos casos excepcionales, los meteoroides también pueden tener origen en la Luna o en Marte, de donde habrían sido expulsados por un choque producido por la caída en esas superficies de un meteorito de gran tamaño. Después de miles o millones de años vagando alrededor del Sol, pueden terminar cayendo sobre la Tierra.